La nariz delata a los mentirosos
Por la punta de la nariz es una atrevida mirada a la política, con Luis Roberto Guzmán y Roberto Sosa; estreno el 2 de abril en el Teatro Varsovia; prosigue Morris Gilbert festejos por 50 años como productor. El que debiera ser el día más feliz de su vida, se convierte en una pesadilla por culpa de su nariz. Y es que es precisamente su nariz la que lo delata, la que saca a la luz sus verdaderas intenciones, sus razones ocultas… sus secretos inconfesables.
Ésta, que es la premisa de la obra Por la punta de la nariz, es una verdad mucho más común de lo que se cree. He aquí las pruebas de ello.
Según estudios médicos y psicológicos existe el efecto “Pinocho” que alude al famoso personaje, a quien cada vez que decía una mentira le crecía la nariz.
Al mentir ─explican los estudios━ el cuerpo libera catecolaminas (sustancias químicas que provocan dilatación en los tejidos); esto aumenta el flujo sanguíneo en la nariz, causando una leve hinchazón y picor.
Aunque la nariz no crezca ─como en el caso de Pinocho─ este proceso sí puede hacer que la persona quiera tocarse o frotarse la nariz.
De igual manera, cuando alguien está nervioso su cuerpo puede liberar histamina, una sustancia relacionada con reacciones alérgicas, lo que causa picazón en la nariz.
Es un efecto biológico que ocurre sin que la persona se dé cuenta.
Asimismo, los expertos explican que mentir genera estrés, lo que activa el sistema nervioso simpático, y puede provocar picazón o una leve sudoración en la zona del rostro, especialmente en la nariz.
Es sabido que muchas personas, de manera inconsciente, llevan la mano a la nariz como una forma de “ocultar” una mentira, cubriendo parcialmente la boca.
Se trata de un reflejo infantil similar al de los niños cuando tapan sus labios al decir algo falso.
Tocarse la nariz puede ser un “gesto de calma” para reducir la incomodidad emocional de la mentira.
Es un hábito similar a tocarse el cuello, frotarse los brazos o jugar con el cabello.
¿Qué de todo esto le sucede al personaje del presidente de Por la punta de la nariz, quien no puede dejar de rascarse la nariz y hacer infinidad de gestos por lo que no puede pronunciar su discurso de toma de posesión?
La respuesta podrá conocerse a partir del próximo 2 de abril, con el estreno de Por la punta de la nariz, protagonizada por Roberto Sosa y Luis Roberto Guzmán, en la puesta en escena dirigida por Benjamín Cann.
SOBRE LA OBRA
Los autores de Por la punta de la nariz son los franceses Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patelliere, quienes como dupla han cosechado grandes éxitos en teatro, cine, televisión y múltiples series en las nuevas plataformas, tanto como dramaturgos y guionistas y como directores de escena.
Por la punta de la nariz está basada en la obra El electo, del español Ramón Madaula, quien asimismo tiene una larga trayectoria como actor y dramaturgo.
Al frente de un talentoso equipo está Morris Gilbert, quien con este nuevo montaje prosigue con los festejos por sus 50 años en la producción teatral.
El director de escena de Por la punta de la nariz es Benjamín Cann, acompañado por Mauricio Galaz (director residente); Mauricio Parker (escenografía); María Vergara (iluminación); Alan Kerriou (video); Julio Cann González (adaptación); Irma Adriana Pérez Solís (vestuario); Paola Palacios (utilería); y Max Antúnez (producción ejecutiva).
Por la punta de la nariz cuenta una historia que sucede horas antes que el presidente electo de un país asuma el cargo; sin embargo, algo extraño le sucede y cada vez que quiere pronunciar su discurso de toma de posesión una comezón insoportable le pica la nariz.
Por ello se ve obligado a llamar a un famoso psiquiatra, que “meterá su nariz” en la vida personal del presidente para encontrarse con una multitud de sorpresas.
Cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia.
Por la punta de la nariz se estrenará el 2 de abril, y tendrá funciones de viernes a domingo en el Teatro Varsovia, un espacio íntimo, en el corazón de la vibrante ciudad de México.
El Teatro Varsovia se ubica en el número 116, en la colonia Juárez, de la calle del mismo nombre, a escasos metros del Paseo de la Reforma y a una cuadra de la glorieta del Ángel de la Independencia.
Por la punta de la nariz tendrá seis funciones a la semana: viernes 19 y 21 horas; sábados 18 y 20 horas; y domingos a las 17 y 19 horas.