Un altar de muertos que celebra la memoria, el teatro, la música y un homenaje a la gastronomía mexicana.
Fortaleza Mexicana y Malinche el musical, exponen el Altar de Día de Muertos como una experiencia inmersiva de memoria, arte y cultura mexicana, como un ritual sagrado y festivo de México que simboliza el reencuentro y la bienvenida a las almas de quienes fallecieron, bajo la creencia de que regresan temporalmente al mundo terrenal. Más que un espacio de recuerdo, la ofrenda representa una forma de mantener presente el legado de quienes, a través de su obra, marcaron la vida cultural y artística del país.
Esta tradición es resultado del sincretismo entre la cosmovisión de las culturas prehispánicas y las creencias católicas traídas por los españoles. En ese encuentro de visiones, el altar se convierte en un espacio de memoria, identidad y celebración: una manera de honrar a quienes ya no están y reconocer aquello que permanece en la vida de las nuevas generaciones.
Homenaje a grandes figuras de la cultura artística
Esta ofrenda reconocerá la trayectoria de grandes figuras de la cultura artística mexicana: actores, intérpretes, dramaturgos y compositores cuyas obras forman parte de nuestra memoria colectiva, en las que entre ellos se encuentran Fernando Luján, Lorena Rojas, Gonzalo Vega, Evangelina Elizondo, Héctor Bonilla y Christian Bach, además de compositores que integran el legado de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), como Armando Manzanero, Agustín Lara, María Grever, Juan Gabriel, José Alfredo Jiménez y dinastía Revueltas, entre muchos más. Además de intérpretes como José José, Dulce, Rocío Dúrcal, Rocío Jurado, Antonio Aguilar y Flor Silvestre, sólo por mencionar algunos.
La selección reúne distintas disciplinas y generaciones para reconocer la fuerza de la creación artística mexicana, representa cada nombre, una voz, una historia y una obra que continúa formando parte de la identidad cultural del país.
El teatro: presencia, encuentro e imaginación
Para Fortaleza Mexicana, el teatro es la apertura al mundo, una forma de arte efímero que nos obliga a estar presentes, en donde solo existe el aquí y el ahora; partícipes aquellos que se encuentren en ese espacio y tiempo a través de una herramienta increíble para conocernos y conocer el mundo que nos rodea
La música como identidad y memoria
La música forma parte esencial de esta experiencia. Su composición refleja la identidad cultural y social de cada época y transmite y preserva la memoria a través de la tradición oral, las partituras, las grabaciones y las tecnologías modernas. La globalización y el mestizaje musical han generado mezclas de estilos y géneros que muestran la evolución de las sociedades y el encuentro entre distintas culturas. La música es, así, un reflejo dinámico de la interacción cultural y una forma de mantener vivos los recuerdos.
La gastronomía como homenaje a México
La gastronomía acompaña la ofrenda como un homenaje a la cocina mexicana: a sus sabores, sus ingredientes y las historias que se transmiten de generación en generación, dentro de la propuesta de esta celebración se integra a una experiencia de gastronomía mixta que fusiona comida mexicana y española.