El aclamado programa de viajes y gastronomía internacional, “Me voy a comer el mundo”, cumple diez años al aire, consolidándose como uno de los referentes televisivos más importantes en su género. Conducido por la periodista y presentadora española Verónica Zumalacárregui (conocida afectuosamente como Vero Zuma), el formato ha logrado traspasar las fronteras culinarias al conectar a la audiencia global con la intimidad de las cocinas locales.
A lo largo de esta década de éxito continuo, el programa producido y transmitido originalmente por la señal de Canal Cocina ha recorrido más de 70 destinos alrededor de los cinco continentes. Desde bulliciosos mercados callejeros en Asia hasta recónditas aldeas en América Latina y Europa, la producción ha sabido plasmar la riqueza cultural de cada región utilizando la comida como el hilo conductor universal.
“Me encanta venir a México; hablamos de los diez años de ‘Me voy a comer el mundo’, a mí nunca se me olvida todo lo que he vivido, todo lo que he comido, todo lo que he experimentado, en estos diez años hemos grabado 72 episodios en 55 países distintos, y hace once años que empezamos a grabarlo, no se imaginaba que esto iba a llegar a este punto, jamás pensé que tendría que afrontar esos platillos asquerosos que he tenido que probar, jamás pensé que iba a poder compartir mesa con personas con las que no podía comunicarme en ningún idioma, jamás pensé que tendría la oportunidad de cotillear más trecientas neveras del mundo, lo que está claro es que el mejor pasaporte que hay es la gastronomía, sobre todo cuando quieres descubrirla de una manera tan genuina como hacemos en el mundo, sentirnos personas locales e intentar vivir como locales de ese territorio, la magia del programa sucede cuando entramos a las casas de esas personas locales que, con todo el amor del mundo y sin conocernos de nada, acceden a abrirnos las puertas de su casa”, dijo Vero Zuma, durante la celebración de una década de éxito de ‘Me voy a comer el mundo’”.
El verdadero elemento diferenciador y la clave del éxito de “Me voy a comer el mundo” radica en su enfoque humano. A diferencia de las guías turísticas convencionales, Zumalacárregui se adentra directamente en los hogares de anfitriones locales. Esta dinámica permite a los espectadores no solo descubrir recetas tradicionales guardadas por generaciones, sino también atestiguar de primera mano la vida cotidiana, las costumbres y las realidades sociales de cada país visitado.
“La gastronomía es la excusa perfecta para entender cómo vive la gente”, ha señalado la presentadora en diversas ocasiones, cuyo estilo empático y curioso ha sido ampliamente aplaudido por la crítica y los seguidores del show. Con diez años de trayectoria, el programa reafirma su vigencia y promete seguir explorando los rincones más auténticos del planeta, un plato a la vez: “me he convertido en una persona muy tolerante, sin prejuicios, tanto para probar todo tipo de insectos, como para escuchar a gente con mentalidades muy diferentes a las mías; les invito a que vean los viajes y el mundo de una forma más genuina, ir a lugares y a barrios para conocer la verdadera esencia de ese lugar”, dijo en entrevista, Vero Zuma.