Una comedia sobre lo que pasa cuando crecer juntos ya no significa ser los mismos
¿Quién no ha sentido alguna vez que sus amigos de la universidad se pusieron un poco “especialitos” con los años? La pregunta, en apariencia ligera, abre un terreno mucho más complejo: el de las amistades que sobreviven al tiempo aun cuando la vida, las prioridades y las personas han cambiado.
Desde ahí parte Lo peor de mis amigos, obra original de Nando López, dirigida por Artús Chávez Novelo, con adaptación del propio Artús Chávez Novelo y Eduardo Córdoba, que tendrá su estreno el martes 8 de septiembre de 2026, a las 20:45 h, en el Teatro Milán.
Susana, Guillermo, Pablo y Thais son cuatro mejores amigos que deciden hacer juntos el viaje de sus vidas por Europa. Nunca han viajado los cuatro y cada uno atraviesa una crisis diferente. Entre traumas no resueltos, mañas adquiridas con los años, viejos amores y nuevas rivalidades, descubrirán que viajar ligero, improvisar y adaptarse a cualquier circunstancia quizá era algo mucho más sencillo en los veinte.
Lo que comienza como unas vacaciones termina convirtiéndose en una prueba para el vínculo que los une. Diez días de convivencia bastan para sacar a la superficie conversaciones postergadas, frustraciones y diferencias que durante años pudieron mantenerse a distancia. El viaje se vuelve así un espacio de confrontación, pero también la posibilidad de preguntarse qué queda de una amistad cuando el pasado compartido ya no basta para explicar el presente.
CUANDO LA AMISTAD TAMBIÉN TIENE QUE CRECER
Para Artús Chávez Novelo, uno de los motores de la obra está en reconocer cómo cambia la convivencia con quienes nos conocen desde hace años. “Cuando teníamos 20 años podíamos dormir cinco en la misma cama, viajar con 500 pesos, dormir en el piso; había un espíritu de aventura y camaradería que con los años se pierde”, recuerda el director.
Con el tiempo aparecen responsabilidades, rutinas, parejas, hijos, trabajos, necesidades distintas y también neurosis propias. Por eso, afirma Chávez Novelo, “la amistad con los años requiere más trabajo que cuando uno tiene 20 años”. Ese trabajo no consiste solamente en tolerar lo que cambió en el otro. También exige revisar lo propio: aprender a escuchar, decir lo que quedó pendiente, reconocer heridas y decidir cuánto estamos dispuestos a modificar de nosotros mismos para que un vínculo pueda continuar. En esa tensión aparecen el perdón, los secretos y la pregunta que atraviesa a los personajes: ¿seguiremos siendo amigos después de esto?
LA COMEDIA COMO UNA FORMA DE MIRAR LO QUE INCOMODA
Lo peor de mis amigos aborda estos conflictos desde la comedia, pero no para restarles peso. Para Chávez Novelo, el humor permite tomar distancia de aquello que puede doler y observarlo con otra perspectiva. La risa crea cercanía con los personajes y, cuando la historia entra en zonas más vulnerables, encuentra al espectador emocionalmente dispuesto a acompañarlos.
Los cuatro protagonistas habitan esa contradicción: pueden ser adorables e insoportables al mismo tiempo. “La comedia también es muy humana. Aparentemente puede parecer superficial porque nos hace reír, pero también es profunda, tiene sus recovecos, nos enseña cosas humanas importantes”, señala el director.
Así, la obra no se pregunta quién tiene la razón dentro del grupo, sino qué ocurre cuando cuatro personas que comparten una historia descubren que ya no necesariamente viven de la misma manera. Algunos tienen hijos y otros no; el trabajo ocupa espacios distintos; cambian la disponibilidad, las prioridades y hasta la idea de lo que significa disfrutar. La convivencia vuelve imposible seguir ignorando esas diferencias.
UN VIAJE EN CONSTANTE MOVIMIENTO
La puesta en escena acompaña ese desplazamiento emocional con un espacio abstracto y modular diseñado por Aurelio Palomino. La historia pasa por aeropuertos, trenes, hoteles, teatros y distintos puntos de Europa sin reproducirlos de forma realista; pocos elementos cambian de posición y sentido para activar la imaginación del espectador.
La propuesta toma como referente la agilidad de la comedia de situación —con Friends como una de las inspiraciones señaladas por el director— y dialoga visualmente con el color y las texturas asociados al universo cinematográfico de Pedro Almodóvar. Frente a la abstracción del espacio, el vestuario de Anabel Ortega “Destakarte” introduce patrones, colores y volumen; el movimiento constante de los intérpretes sostiene un ritmo que acompaña el progresivo descontrol del viaje.
La versión que llega al Teatro Milán, adaptada por Artús Chávez Novelo y Eduardo Córdoba a partir del texto original de Nando López, acerca el lenguaje al público mexicano y conserva conflictos reconocibles de la vida adulta contemporánea: el trabajo, la pareja, tener o no hijos, el paso de los años y la dificultad de encontrar tiempo para los amigos.
Detrás de los aeropuertos, las maletas y las crisis de viaje, el verdadero recorrido ocurre entre los personajes. Chávez Novelo habla de los amigos como una “familia elegida”: vínculos capaces de acompañar y sostener, pero que también atraviesan desacuerdos, transformaciones y despedidas.
Lo peor de mis amigos habla de superar aquello que todavía pesa del pasado, construir un nuevo presente y aceptar que crecer junto a alguien no significa permanecer iguales. A veces significa volver a conocerse y decidir, una vez más, si todavía queremos continuar el viaje juntos.