La productora y compositora Daniela Aponte Otero presenta su más reciente material discográfico, concebido desde el desahogo lírico y la superación de fracturas personales
Detrás de himnos que han sacudido las listas globales como “Latina Foreva” de Karol G —que le otorgó el codiciado Premio ASCAP a la Mejor Composición del Año— o “Choka Choka” de Shakira y Anitta, late la fuerza creativa de Daniela Aponte Otero, conocida en la escena artística como La Guru. Con más de una década de trayectoria fusionando el hip-hop, el R&B, la salsa y el trap con profundas raíces colombianas, la cantautora e intérprete independiente llegó a México no solo para presentar su música, sino para estrechar un lazo postergado con el público local.
“Más que presentaciones, yo siento que es como conectar con un público aquí en México que llevaba tiempo sin venir; no había venido como solista”, compartió la artista en entrevista. “Ya llevo un par de años haciendo música que ha funcionado mucho con este público, pero no lo conocía y no me había relacionado directamente con ellos. Ahorita vine fue como a ver qué es lo que estaba pasando acá y a conocer al público”.
Luego de irrumpir con fuerza con su álbum debut Gurundanga (2022) y el éxito de “Perra Melancólica”, La Guru decidió romper las expectativas sonoras con el lanzamiento de su más reciente álbum, Agítese bien antes de usar. Este disco se aparta temporalmente de las cadencias bailables del folclor afrocolombiano y los ritmos urbanos para volcarse por completo en la escritura visceral.
“Es algo completamente distinto a lo que la gente esperaba que yo sacara, porque yo vengo de un concepto un poco más como en fusión de ritmos folclóricos colombianos mezclados con música urbana, como afro, boleros… y esto fue como una exploración más desde la lírica”, explicó. “Me enfoqué un poco más en mi proceso como compositora; fue como un desahogue este último álbum”.
Para la colombiana, la creación de este material representó un bálsamo tras afrontar las complejidades de ser una artista independiente: “Más que rescatar, lo que pude soltar. Lo que pude canalizar y transformar en algo bonito: un montón de experiencias de los últimos dos años que, al ser artista independiente, pues me enfrenté a una industria que es como un tiburón y si tú no estás preparado, te devora. Fueron unos últimos dos años de volverme a levantar y a surgir de las cenizas”.
La vulnerabilidad de mirarse al espejo
Reconocida por prestar su sensibilidad para narrar vivencias de figuras como Maluma, Manuel Turizo o Greeicy —con quien lanzó el exitoso tema “No Era Mío”—, La Guru subraya la diferencia abismal entre escribir para otros y descarnar las propias heridas.
“Cuando trabajo como compositora para otros artistas me meto en el papel […], pero en lo que respecta a mi proyecto sí es algo que yo tuve que haber vivido directamente”, reflexionó. En Agítese bien antes de usar, el mayor desafío consistió en asumir la propia responsabilidad sobre el dolor vivido: “Sobre mi proceso interno. Porque a veces es mucho más fácil hablar de: ‘¡Ay!, este me hirió, este me rompió el corazón, este me hizo, este me robó’… pero: ‘Yo no me quería, yo no me valoraba, yo no me ponía en primer lugar’. Cuesta un poquito más reconocer que uno se falla a uno mismo y que uno a veces no es fiel a uno mismo”.
Esta sinceridad no solo transformó sus composiciones en sesiones de terapia personal, sino que reconstruyó su relación con la comunidad de seguidores: “Cuando dejé de pensar en: ‘Quiero que esto lo escuchen muchas personas’ y empecé a pensar en: ‘Quiero que esto de verdad me transforme el momento en que yo entre en esa cabina y saque toda esta mierda que llevo adentro’, cuando salgo del estudio es como ir a terapia […]. Y claro, yo estoy en un proceso de sanarme por dentro, de mejorar como ser humano, no solamente como artista”.
La espiritualidad detrás de “La Guru”
Portar un seudónimo de peso no fue una decisión casual ni frívola. Daniela recuerda que fue la propia gente quien la bautizó así, un título que asumió con mística y devoción: “Si siento que en el momento en que tomé este nombre de La Guru fue una responsabilidad muy grande, porque es una palabra con mucho poder. Es como decir: ‘el papá’, ‘la madre’, ‘el jefe’, ‘el guía’. No puedo tener un nombre de estos tan poderoso y ser una mierda de persona y no demostrarle a la gente cómo ha sido mi proceso de crecer y de evolucionar”.
Esa conexión espiritual se entrelaza con una particular vivencia personal y religiosa ligada a la figura de la Virgen. “Tengo una relación con la Virgen en general, en todas sus formas y colores”, relató al recordar una etapa de profunda depresión donde reconstruyó manualmente una imagen destrozada de piedra en un parque frente a la casa de sus padres: “Empecé a tener momentos de hablar con ella, pero al mismo tiempo… si en realidad todos somos hijos de Dios significa que llevamos a Dios en nosotros, porque tenemos su genética; así que hablar con Dios se tiene que sentir como hablar con uno mismo”.
Asimismo, reconoce que sus verdaderos guías han estado en su entorno cotidiano: “He tenido muchos sacerdotes, por decirlo así, en la vida: mi madre ha sido creo que una de las figuras de resiliencia más grandes que he tenido, de amor incondicional y de sacrificio. El saber escuchar hace que cualquier persona se convierta en un gurú para ti; si eres cuidadoso y de verdad sabes escuchar, hasta la persona que tienes al lado tiene algo muy bonito para enseñarte”.
Nuevos horizontes: giras, festivales y energía femenina
Actualmente, La Guru acompaña a la cantante Greeicy en su gira internacional Candela, compartiendo tarima y fogueándose ante auditorios multitudinarios previo a emprender sus propios compromisos en solitario para el siguiente año en Estados Unidos, México y diversos festivales.
Con la mirada puesta en el futuro, la compositora anticipa el cierre de una etapa de enojo para dar paso a un sonido más sensual y festivo: “Esta otra etapa es un poquito más en conexión con mi energía femenina, con la sensualidad; vuelve a retomar un poco esos ritmos folclóricos colombianos, esa bendición de ser una mujer latina echada para adelante, berraca. […] Tenía que sacar esta rabia y este fuego que tenía de toda esta frustración en ese tiempo que no pude hacer música hasta ahora, y ya ahorita viene el disfrute”, concluyó.