México a la altura del mundo. Se llevó a cabo la primera cirugía robótica de columna vertebral, gracias al doctor José Antonio Soriano, quien durante meses realizó pruebas con el robot Mazor X, como si estuviera con un paciente real en el quirófano.
Para lograr el objetivo, se requirió de un proceso metodológico de aprendizaje riguroso antes de emplearlo en el primer paciente, que incluyó un adiestramiento de varios días en las instalaciones de Medtronic en Colorado USA, seguido por múltiples simulaciones realistas dentro de la sala de quirófano.
Se trata de un logro muy importante en Latinoamerica, ya que antes de que llegara a nuestro país, esta tecnología solo se utilizaba en Brasil y en Estados Unidos.
El robot está a la disposición de todos los cirujanos de columna, que se certifiquen en su uso y de todos los pacientes que lo por su indicación lo necesiten.
La plataforma robótica MAZOR X, aprobado por la FDA y por COFEPRIS, e incluye un sistema de reconstrucción tridimensional de imágenes que se adquieren pre o trans operatoriamente sobre las que se planean meticulosamente puntos de entrada, trayectorias precisas, cálculos de diámetros y longitudes de los implantes.
Esta tecnología disminuye notablemente la exposición a radiación del personal médico dentro de la sala quirúrgica y de sus riesgos.
“Pasamos de los procedimientos basados en el pulso de la mano del cirujano, a la automatización casi completa del proceso, en la que un brazo robótico con instrucciones precisas del cirujano se posiciona con precisión sub milimetrica para lograr el objetivo, reduciendo la posibilidad de trayectorias peligrosas”, dijo el doctor Soriano Sánchez.
Y destacó que esta innovación tecnológica no desplaza el criterio clínico, sino que exige una preparación humana superior. La tecnología requiere que el médico entienda la cirugía como una síntesis de ciencia, tecnología y arte, donde el objetivo primordial es reducir el daño tisular y potencializar el bienestar del paciente.
El doctor Soriano destacó la necesidad de estructurar de manera formal la capacitación médica desde el entorno universitario, pues considera que “es inaceptable que un cirujano no esté debidamente supervisado y entrenado”.
Para concluir, el director del Centro de Neurociencias Avanzadas del Ángeles del Pedregal, pidió la certificación integral de cuatro pilares indispensables: las técnicas empleadas, las escuelas formadoras, los hospitales sede y los cirujanos actuantes, promoviendo el libre acceso al conocimiento técnico para democratizar la cirugía mínimamente invasiva.