Con más de 15 millones de oyentes entre Elefante y su faceta solista
Reyli Barba, cantautor chiapaneco presentará el 27 de mayo en el Auditorio Nacional un espectáculo en tres tiempos —pasado, presente y futuro— donde recorrerá su etapa con Elefante, estrenará el material inédito “Magari” y celebrará su regreso al mariachi con “A Caballo”, álbum que define, dice, “de dónde vengo”, en una noche pensada para que “tu historia también suene aquí”.
Con más de 15 millones de oyentes entre Elefante y su faceta solista, Reyli prepara un set de 36 canciones, un bloque con músicos italianos y un cierre mariachero que promete “entregarlo todo” en el coloso de Reforma.
“El Auditorio no es solo un recinto… es un símbolo. Y yo quería llegar aquí PLENO, no a medias. Estoy listo para cantar lo que ya viví… y lo que estoy por vivir”, afirma Reyli Barba en entrevista, al hablar de su presentación del 27 de mayo, fecha que define como el manifiesto escénico de su “década luminosa”. En esta etapa, dice, vive un estado de plenitud, libertad y amor que se refleja en una producción conceptual pensada como una estructura narrativa en tres momentos: lo que fue, lo que es y lo que será.
Bajo la premisa de que “la nostalgia es un medio para florecer”, el espectáculo propone un recorrido por las distintas identidades del cantautor, de los himnos que construyó con Elefante a las nuevas canciones que hoy escribe “desde la paz y la luz”. “vamos a presentar un set de canciones que va desde mis inicios, el origen, Elefante, mi banda, De la noche a la mañana, El abandonado, todos los grandes clásicos de Elefante”, adelanta.
Un show en tres tiempos:
pasado, presente y futuro
El primer bloque del concierto está dedicado a “lo que fui”: una selección de 18 clásicos que incluyen siete temas de Elefante y nueve de su catálogo como solista, piezas que ya forman parte de la “memoria social” de México y que, reconoce, podrían llenar por sí solas una noche entera. “Tenemos preparado prácticamente todo el repertorio, pero bien pulidas 36 canciones. Aunque en el set list tenemos ensayadas 24, a la hora de la hora pasan cosas en escenarios como el Auditorio”, explica sobre la dinámica y la posibilidad de improvisar con el público.
El segundo momento, “lo que soy”, estará marcado por el estreno en vivo de un álbum inédito que Reyli ha trabajado durante un año en Italia junto al productor y músico Loris Ceroni. “Es un álbum inédito que estoy haciendo hace un año, vienen a tocar ellos, con quien compuse las obras; vamos a presentar ‘Gracias Mark’, que es el primer sencillo que va a salir ahora en el verano”, detalla, y calcula que el tema se estrenará en plataformas alrededor del 8 de junio.
Tras ese segmento, el escenario quedará en manos de Ceroni, el llamado Power Trío y la banda de Reyli para interpretar tres canciones de este nuevo material, que el músico identifica como la brújula hacia adelante: “El álbum Magari define para dónde voy”. “Después de que salen los italianos, tocamos tres canciones con Loris y con la banda, con el Power Trío”, resume.
“A Caballo”: regreso al
mariachi y a sus raíces
El tercer acto del Auditorio será “lo que seré”, y ahí aparece el momento que el propio Reyli califica como estelar: su reconexión con el mariachi a través del álbum “A Caballo”. “Reconecté, yo que soy de campo y que soy charro y vaquero, reconecté con el mariachi de una forma impresionante ahora que Panchín Carrillo nos produjo el disco con mariachi”, cuenta.
Sobre este proyecto, detalla que se trata de un trabajo coproducido entre Carrillo y Edén Muñoz, donde ambos le imprimieron sello propio: “Luego le metió todo su estilo y todo su corazón Edén Muñoz y lo están haciendo en coproducción. Este álbum A Caballo define realmente de dónde vengo y el álbum Magari define para dónde voy. La salida del nuevo disco que estamos haciendo con Edén Muñoz y con Panchín Carrillo, el álbum A Caballo sale a la luz el 9 de abril, así que para el Auditorio Nacional ya lo tendrán”, adelanta entre risas.
Dentro de esa misma corriente, Reyli ya lanzó una nueva versión de “Contigo quiero” enriquecida con arreglos de mariachi, tema que forma parte del álbum y que se suma a un repertorio pensado para generar “picos emocionales” en el Auditorio. El cierre de la noche, promete, será con esas baladas que el público reclama desde hace años: “Cerramos, por supuesto, con Amor del bueno y con las baladas, esas no pueden fallar”, asegura.
36 años de carrera,
tecnología y oficio
Con 36 años de trayectoria y más de 15 millones de oyentes sumando su trabajo con Elefante y en solitario, Reyli asegura que hoy vive una relación distinta con la música, marcada por el oficio y un uso equilibrado de la tecnología. “Yo sigo siendo el compositor y el cantante. Todas las maravillas de la tecnología las aprovecho al cien. Todo lo que está sucediendo nos beneficia como músicos. Tenemos una comunicación infinita ahora y de forma directa con el mundo”, reflexiona.
A pesar de su entusiasmo por lo digital, reivindica también lo análogo como parte de su búsqueda sonora: “Adoro la tecnología y adoro lo análogo, el equilibrio, ¿no? Este álbum lo grabé en análogo, el que estoy haciendo con Loris”, comenta. Para él, la forma de crear canciones también ha cambiado: “Ya escribo sin pluma y sin papel, las hago de una toma, las grabo y después veo cuál me gusta más. La verdad es que el oficio se ha convertido en algo tan maravilloso, tan sanador y tan natural”, confiesa.
Su rutina creativa refleja esa naturalidad: “Hay quienes despiertan y bajan luego luego al gimnasio, yo primero hago una canción y luego no bajo al gimnasio (risas). Canto y canto la canción. Ya que me la aprendí, me bajo, eso sí, a hacer un poco de caminata y si se puede nadar, mejor. Y si me subo a mi caballo, bueno, el día es completo, el día es perfecto”, dice entre anécdotas que mezclan disciplina y humor.
La música como
mensaje y refugio
Al preguntársele por la idea de que los músicos son traductores del lenguaje divino, Reyli amplía la mirada más allá del escenario: “Yo creo que todos somos realmente mensajeros de Dios, todos, el que canta y el que no canta”, responde. En su visión, la música es una vía privilegiada para que las palabras cobren otras dimensiones: “A través de la música las palabras toman un sentido muy amoroso, muy flexible o muy duro o muy crítico, las palabras son poderosas y cuando las cantas y encima de todo usas un buen instrumento o tocas con una banda, pues el poder que toma el mensaje es mucho mayor”, explica.
Esa potencia, dice, no tiene que ver con ser más o menos queridos, sino con la forma en que el sonido genera comunidad: “La música tiene sus vibraciones que sí te desconectan del cuerpo y te llevan a esa conexión con las masas, con la gente que está sintiendo igual que tú y que por alguna razón a ellos no les tocó ser cantantes o no les tocó decirlo de esa manera”, señala. Citando a Neruda, añade: “Decían que la poesía no es del que la hace, sino del que la necesita. Yo creo que todo lo que escribo y lo que canto sin duda es para compartírselo a la gente. Bendito Dios que cobramos las regalías porque sí es un privilegio vivir de la música, sin duda”, remata.