**Los restos de la ciudad portuaria, destruida por un terremoto en el siglo XVII, fueron inscritos en 2025 en la Lista del Patrimonio Mundial
**La muestra fotográfica en el Museo Nacional de Antropología aborda la cooperación técnica sostenida para documentar, proteger y postular el bien
En el Museo Nacional de Antropología (MNA), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, se presenta una exposición que narra, en 28 imágenes, el trabajo conjunto entre Jamaica y México que permitió, en 2025, la inscripción del Paisaje Arqueológico de Port Royal en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Bajo el título “Port Royal. Proyecto de entrenamiento arqueológico subacuático”, la muestra describe la organización del trabajo de campo hecho a inicios de 2024 entre especialistas del INAH y el Jamaica National Heritage Trust (JNHT).
Al respecto la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló: “La exposición muestra cómo el intercambio de conocimientos, la formación especializada y la colaboración institucional pueden traducirse en capacidades duraderas para el estudio, la conservación y la gestión de un sitio de relevancia histórica excepcional”.
Hasta el 1 de abril de 2026, en el segundo piso del MNA, aborda en particular la historia de la comisión binacional Jamaica-México, surgida seis años atrás, y que emprendió una cooperación técnica sostenida para documentar, proteger y postular a Port Royal ante la Unesco.
Una historia de colaboración
El INAH, a través de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), realizó visitas de diagnóstico entre 2020 y 2024, con el objetivo de formar al personal del Jamaica National Heritage Trust (JNHT) y apoyar la elaboración del dossier y del Informe de Evaluación de Riesgos del Patrimonio Cultural Subacuático, herramienta necesaria para su postulación.
Como detalla el director de la SAS, Roberto Junco Sánchez, se impartieron cursos de fotogrametría y registro, incluido el Port Royal Underwater Training Project, y se generó un modelo tridimensional que reveló estructuras preservadas, como Fort James. Durante la segunda fase se hicieron sondeos y excavaciones de prueba en Queen Street y el citado Fort James.
Las intervenciones incluyeron capacitación práctica en excavación y conservación subacuáticas, registro con Sistemas de Información Geográfica y manejo de hallazgos, materiales que luego de su recuperación deben ser debidamente inventariados y preservados para su análisis.
En julio de 2025, el Paisaje Arqueológico de Port Royal, en Jamaica, constituido por los restos terrestres y submarinos de la ciudad destruida por un terremoto en el siglo XVII, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial.
Como parte de la colaboración, también se produjo el documental Port Royal. Creating a vision –el cual se proyectó en la pasada Noche de Museos–, que muestra la forma en que, hoy en día la comunidad de pescadores, ubicada en la entrada del puerto de Kingston, conoce, expresa, admira y vive su historia.
Protección del patrimonio subacuático
El arqueólogo Roberto Junco refiere que Port Royal fue un centro clave del comercio transatlántico, incluido el comercio de esclavos africanos. El puerto de aguas profundas, testimonio de la presencia colonial británica en el Caribe, contó seis fuertes defensivos que terminarían hundidos por el terremoto del 7 de junio de 1692.
En dos minutos (como reportó una publicación inglesa), más de 60 por ciento de la ciudad quedó bajo agua. Se perdieron dos mil vidas de manera inmediata, y tres mil personas sucumbieron de manera posterior, a causa de los brotes de enfermedades.
Imágenes de la muestra permiten observar la primera excavación arqueológica subacuática en las inmediaciones de la ciudad hundida, efectuada por el equipo de arqueólogos del JNHT.
Se explica que la excavación se lleva a cabo por un sistema de dragado por succión, el cual es generado por una motobomba centrifugadora de agua que, por un lado, succiona el sedimento y, por el otro, lo expulsa.
Todos los elementos culturales que se localizan son registrados por medio de fotografía in situ, lo que permite documentar su contexto original y rasgos significativos en la deposición que presentan al momento del hallazgo.
La exhibición reconoce la cooperación técnica –que además de especialistas mexicanos concitó a españoles, neerlandeses y japoneses– y gestiones diplomáticas, que contribuyeron a que, en la actualidad, personal jamaiquino capacitado en buceo científico y arqueología subacuática lidere las investigaciones y gestión del sitio.
A su vez, destaca que la colaboración binacional Jamaica-México reafirma el compromiso conjunto con la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (Unesco, 2001) y consolida el apoyo de nuestro país en esta materia, en la región.