- El riesgo de consumir alcohol y tabaco aumenta en un 30% en personas neurodivergentes.
- El 33.9% de las personas de 12 a 17 años en el país habían consumido alcohol alguna vez durante 2025.
- Más de 250 mil personas entre 12 a 17 años han fumado en 2025.
Cada 2 de Abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para visibilizar y sensibilizar a la población sobre las condiciones del espectro autista. Sobre todo, los factores de riesgo que enfrentan niñas, niños y adolescentes con esta condición en relación al consumo de alcohol y tabaco, se estima que el riesgo de consumir estas sustancias aumenta en un 30% en personas neurodivergentes.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es una etapa crítica en la que se consolidan hábitos que pueden mantenerse a lo largo de la vida, y donde el inicio temprano en el consumo de sustancias aumenta significativamente el riesgo de dependencia y problemas de salud en la adultez. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, 33.9% de las personas de 12 a 17 años en el país habían consumido alcohol alguna vez durante 2025.
Por otro lado, esta misma encuesta nos revela que más de 250 mil personas entre 12 a 17 años han fumado en 2025. Además, el auge de los dispositivos electrónicos ha incrementado la exposición temprana, ya que más de 400 mil adolescentes utilizan cigarrillos electrónicos.
En este contexto, las y los adolescentes con condiciones del neurodesarrollo, como el autismo, pueden enfrentar retos adicionales relacionados con la regulación emocional, la interacción social y la adaptación al entorno, lo que incrementa su vulnerabilidad ante conductas de riesgo. La evidencia señala que muchas conductas como el consumo de sustancias pueden surgir como mecanismos para afrontar el estrés o la exclusión social.
Ante este panorama, se enfatiza la importancia de fortalecer estrategias de prevención desde edades tempranas, promoviendo entornos seguros, comunicación abierta, acompañamiento emocional y actividades recreativas y estructuradas que favorezcan el desarrollo integral. Generar espacios inclusivos donde se priorice la comunicación y la convivencia familiar no solo reduce riesgos, sino que contribuye a una sociedad más empática y consciente.