
El cine comercial mexicano vuelve a apostar por la comedia familiar con el estreno de Un Mal Partido, un largometraje dirigido por Salvador Espinosa que, bajo el amparo de la risa, busca diseccionar uno de los fenómenos más arraigados en el núcleo doméstico de la región: la sobreprotección paterna y la resistencia a la autonomía juvenil.
La producción, respaldada por la distribución de Buena Vista International, y que llega a la pantalla gigante este 8 de octubre, marca el primer encuentro en pantalla grande entre Mauricio Ochmann y Loreto Peralta.
Guillermo Gómez (Mauricio Ochmann), un padre sobreprotector, controlador y algo neurótico de casi cincuenta años, vive convencido de que su misión en la vida es mantener a salvo a su hija Mía, una joven de 19 años, alegre, impulsiva y llena de vida. Su relación es tan cercana que casi parece una sociedad secreta: “Somos un pinche equipazo”, se repiten como mantra. Pero cuando Guillermo descubre que Mía (Loreto Peralta) está saliendo con Martín, un veinteañero excéntrico, improvisado, un tipo torpe, encantador que le cae bien a todos, y que además estudia “Psicología para perros” sin universidad, su mundo se derrumba.
“Este proyecto llegó en un momento muy especial en mi vida –dice, Loreto Peralta-, siento que Mía como personaje me encontró, justo estoy en esta edad en donde, realmente, me descubro como mujer, y muchas veces eso pasa a través de la historia de las parejas y, la historia de Mía es algo bastante similar a lo que he vivido yo en esta etapa de mi vida, y para mí fue una experiencia linda poder conocerme a mí a través de ella, y Mía como personaje es increíble, la admiro mucho, tiene como un sentido de seguridad en sí misma que admiro mucho, el poder darle vida fue algo increíble, ir generando esta relación con Mauricio como mi papá, fue muy lindo, además siento que es un personaje con el que muchas niñas se van a poder identificar con ella, además de que, gracias ella, aprendí a jugar un poco de tenis”.
Desde una perspectiva estrictamente periodística, el principal valor del filme no reside en la innovación de su estructura, sino en el notable desempeño y sincronía de su elenco principal: “mi personaje está construido para quien no puede ver más allá de los cuatro dedos que tiene enfrente se vaya con todos los prejuicios y no pueda ver toda la calidez de la humanidad y la generosidad de Martín; creo que, el personaje y la película, parte de lo que quiere hacer llegar como mensaje es la importancia de la seguridad, pero también la autenticidad, creo que Martín se ganó el corazón y los ojos de Mía, y después se va ganando el cariño de la familia por su generosidad”, comentó, José Antonio Toledano, quien interpreta el papel de Martín.
Ana Layevska, quien interpreta a la madre de la familia (la mamá de Mía), destacó: “a lo largo de mi carrera tengo una maestría en villana, entonces, cada vez que llega un personaje que no es antagónico, digo, ‘voy a explorar otros senderos!’; en el caso del personaje de Lucía, inevitablemente, tuve que hacer un viaje en el tiempo, y ponerme en su lugar, cómo habría reaccionado yo”.