Por: Asael Grande
Hay documentales que se ven, y otros que se sienten. La bahía de mi vida. Conexiones invisibles, dirigido por Mati Covarrubias y producido por Co-Crea, pertenece sin duda al segundo grupo.
Este proyecto no solo retrata la belleza natural de Puerto Vallarta, sino también las emociones, la conexión con la naturaleza y la energía invisible que une a quienes habitan o visitan este rincón del Pacífico mexicano.
La bahía de mi vida. Conexiones invisibles explora la relación entre las personas y el entorno natural de la Bahía de Banderas, una de las más espectaculares de México y una de las más hermosas del mundo. Desde pescadores locales hasta artistas, viajeros y habitantes que encuentran en el mar una extensión de su identidad, la cinta teje una narrativa poética sobre la interdependencia emocional y ecológica entre el ser humano y su entorno.
En entrevista exclusiva con DIARIO IMAGEN, realizada en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, Mati Covarrubias, compositora, artista y cineasta mexicana cuyo trabajo busca conectar las emociones humanas con el entorno natural, nos compartió una plática sobre este documental, nacido en Puerto Vallarta, destino turístico reconocido por su hospitalidad y su equilibrio entre naturaleza y cultura, que se ha convertido en un escenario inspirador para el cine y el arte contemporáneo mexicano: “yo soy comunicóloga, me he comunicado a través de la música y la palabra, de la conducción, de las conferencias y, llegó un momento en mi vida en que pasé de video a cine para buscar lo que más me importa, pero no solamente en el nivel de importancia, sino el nivel universal de lo que más necesitamos comprender, y emprendí un viaje después de que mi madre me llamó para decirme que ya se iba; irse, significaba dejar de respirar, de estar conectada a la tierra, significaba muchas cosas pero, sobre todo, significaba la paz, y que su corazón sentía para despedirse de esa manera, entonces ella me dijo: -‘ve a la naturaleza’-, y fue mi viaje, y la película es un viaje, un viaje de reconexión con lo natural, me acompañan biólogos que me explican de la naturaleza, me explican su sensibilidad y su humildad, un viaje fascinante y transformador que tuve el privilegio de dirigir y producir”.
Con una fotografía envolvente y una banda sonora original, compuesta por la propia Covarrubias, La bahía de mi vida. Conexiones invisibles es una invitación a detenerse, observar y reconectarse con lo esencial: el agua, el viento, los vínculos humanos y la memoria del paisaje. Puerto Vallarta deja de ser solo un paraíso turístico para convertirse en un símbolo de conciencia ambiental y emocional: “estamos entre la Madre Sierra Occidental, y este pozo magnífico de belleza inigualable que es Bahía de Banderas, Jalisco y Nayarit; yo nací en Puerto Vallarta, mi tatarabuelo fue el fundador en 1851, entonces, para mí era como el caminar en las partes donde crecí, donde yo vi a mi padre sanarse de la depresión, a comprender la naturaleza, donde veíamos a las tortugas cómo se despedían de sus huevos, de sus crías, fue muy interesante hacer una película de mi lugar de origen, pero, sobre todo, sobre el cuidado de la tierra”.
El filme ha sido presentado en diversos festivales de cine ambiental y documental, donde ha sido recibido con gran entusiasmo por la crítica y el público; entre ellos destacan: Festival Internacional de Cine de Tequila, en Jalisco (ganador del Galardón Rizoma Medio Ambiente), Apertura oficial de los Premios Ariel 2025 en Puerto Vallarta, Selección Oficial, Latin American Film Festival de Ottawa, Canadá: “fuimos a presentarla a Madrid, en donde nos acaban de entregar un premio, en Fitur Madrid 2026, nos dieron un reconocimiento por tener una película de sustentabilidad turística; esta película intenta que comprendamos nuestro origen fundamental que es la naturaleza; yo soy la compositora de la banda sonora, es un gozo que tuve enorme, lo logré, y estoy muy contenta”. El documental de Mati Covarrubias revela lo que muchos viajeros sienten, pero no logran poner en palabras: esa conexión invisible con el Puerto más mexicano que te hace volver una y otra vez. Puerto Vallarta, con su mar, su luz y su gente, se convierte aquí en metáfora y mensaje: cuidar lo que amamos, amar lo que cuidamos.