Antes de que empiece el Mundial 2026, México tiene que resolver un asunto urgente. No, no estamos hablando de la alineación de la Selección, ni del tráfico, ni del precio de los boletos. Hablamos de algo mucho más grave: llevamos casi 40 años cantando una porra mal.
Sí, es momento de decirlo. Quizá tu familia te engañó. Quizá la escuela te engañó. Quizá el estadio entero te engañó. Pero el famoso “Chiquitibum” en realidad es “Siquitibum”.
Porque a veces los errores se vuelven tan populares que terminan pareciendo verdades. Y eso fue exactamente lo que ocurrió aquí. Generaciones enteras crecimos cantando “Chiquitibum, a la bim bom ba”, convencidos de que así era la letra. Spoiler: no lo era.
Si bien su origen exacto es incierto, la porra de todos los mexicanos (si, ese canto del “Chiquitibun”) ganó popularidad gracias a la canción que Nacho Golacho nos dio para el mundial del ‘86. La canción formó parte de un álbum de parodias futboleras bajo el sello Musart, casa discográfica independiente mexicana que se creó en 1948 y es considerada un pilar de la música regional mexicana.
La porra favorita de México ganó popularidad gracias a una canción creada para el Mundial de 1986 e interpretada por un personaje llamado Nacho Golacho. Bueno… “interpretada” es un decir, porque aquí viene otro giro inesperado de esta historia: Nacho Golacho ni siquiera existía.
Era un personaje ficticio creado para una campaña publicitaria de una marca de cerveza. Pero la canción fue tan pegajosa que escapó del comercial y se convirtió en patrimonio cultural no oficial de los mexicanos.
Sumando a ello, llegó un elemento determinante que cambió todo; Mar Castro, mejor conocida como “La Chiquitibun”, actriz mexicana que le puso rostro a esta memorable canción y sin duda ayudó a crear una imagen inolvidable para este tema que se colocó en el inconsciente colectivo. Que para el ‘94 la canción regresó a forma de remix y el impacto que tuvo no se quedó atrás y esta versión aún pone a bailar a chicos y grandes.
Escucha aquí el remix.
De repente estaba en los estadios, en las graduaciones, en los cumpleaños, en las bodas y hasta frente al pastel de tu primo. Lo gritó tu papá, lo cantó tu abuelita y probablemente te lo dedicaron alguna vez mientras intentabas apagar las velas.
Y aquí viene la parte incómoda: tu tía, la que todavía dice “Siquitibum”, no está confundida. De hecho, es posible que ella sea la única que lo ha estado diciendo correctamente durante décadas.