Junto a Silvestre Dangond encabeza una noche de música y futbol
En pleno arranque del ambiente mundialista, la CDMX se convirtió en epicentro de una fiesta colombiana que mezcló futbol y música con Carlos Vives. El Estadio GNP Seguros recibió a miles de aficionados que, entre camisetas, banderas y cánticos, calentaron la previa del duelo Colombia vs Uzbekistán del Mundial 2026, que se jugó ayer.
El encargado de abrir la velada fue Silvestre Dangond, una de las figuras más reconocidas del nuevo vallenato, quien salió al escenario entre luces y pirotecnia para marcar el tono festivo de la noche. Temas como “Dile”, “La Vallenata” y “Cásate conmigo” se corearon a una sola voz mientras el público ondeaba banderas amarillas, azules y rojas en las gradas del Estadio GNP.
Con su estilo desparpajado, Dangond agradeció a los colombianos que viajaron o residen en México y al público local por abrirles las puertas, subrayando que “hoy comienza el partido” y que la fiesta se viviría tanto en las calles como en el estadio. La presentación, que formó parte de un concierto programado para iniciar hacia las 21:00 horas, sirvió como detonante emocional para los hinchas que ya vivían el Mundial 2026 como una celebración compartida.
Tras la despedida de Dangond con “Bacano”, y luego de un breve receso, fue el turno de Carlos Vives, uno de los grandes embajadores de la música colombiana en el mundo. El samario apareció sobre el escenario con “La bicicleta” y “Volví a nacer”, canciones que forman parte central del repertorio previsto para este show y que se han convertido en himnos para varias generaciones de aficionados.
Vives aprovechó el encuentro para saludar a un público diverso, reunido por la Copa del Mundo, al que se refirió como “todos los terrícolas de nuestras Américas” mientras observaba las diferentes banderas y camisetas en las tribunas. En medio de cumbia, vallenato y pop latino, el artista reforzó la idea de que, esa noche, la música y el futbol formaban “una sola familia” que bailaba al mismo ritmo antes del debut de Colombia en el torneo.
La fiesta no se limitó a Vives y Dangond: en la programación del evento figuró también la presencia de ChocQuibTown, el grupo colombiano de hip hop y funk que aportó su mezcla de ritmos urbanos y afrodescendientes. De acuerdo con la cartelera oficial y medios especializados, la agrupación fue anunciada como invitada especial para completar un cartel pensado para cantar y bailar antes de que la atención se enfocara por completo en la cancha.
Con temas representativos de la música colombiana contemporánea, el concierto tejió una banda sonora que atravesó distintos géneros, desde el vallenato tradicional hasta sonidos urbanos, reforzando la idea de que se trataba de una celebración cultural tanto como deportiva. Esta combinación hizo del Estadio GNP un punto de encuentro para distintas generaciones y estilos de aficionados.
El concierto funcionó como un símbolo de hermanamiento entre México y Colombia, países que desde hace años comparten intercambios culturales en ámbitos como la música, la televisión y el deporte.
Cuando los artistas abandonaron el escenario, el eco de las cumbias y vallenatos continuó en las inmediaciones del recinto, acompañando a los aficionados que regresaban a casa o se dirigían a seguir la fiesta en otros puntos de la ciudad.