La capital arranca la temporada de jacarandas con un festival que reúne a más de 50 productores del Suelo de Conservación, 10 mil especies de plantas y un llamado al consumo local, la paz y la defensa de la soberanía nacional.
La Ciudad de México dio la bienvenida a la primavera con la inauguración del Primer Festival de las Flores de Primavera y Ornamentales 2026, instalado en la explanada del Monumento a la Revolución. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó el acto acompañada por productoras y productores de plantas ornamentales y medicinales, así como por integrantes de su gabinete. El festival fue dedicado a Benito Juárez, a propósito del 220 aniversario de su nacimiento, como un ejercicio de “memoria activa” y de compromiso con la soberanía, la legalidad y la justicia.
Brugada anunció que el próximo año la primavera se recibirá en el Zócalo capitalino, que se “llenará de flores y de cultura” como parte de una ciudad que quiere ser recordada en el mundo por sus colores y su producción florícola. “La Ciudad de México anuncia la primavera con las jacarandas en flor y con millones de plantas cultivadas desde enero por nuestros productores”, destacó.
Un millón de plantas para vestir Reforma rumbo al Mundial
Durante el acto se informó que, para esta temporada de primavera, se han producido alrededor de 7 millones de plantas en el Suelo de Conservación, mientras que el Gobierno capitalino adquirirá un millón para ser plantadas en Paseo de la Reforma y en las principales avenidas y camellones de la ciudad, de cara al próximo Mundial de futbol.
“Todas las plantas que estamos comprando son del Suelo de Conservación y de los productores locales”, subrayó la jefa de Gobierno al insistir en que cada semana se recibirán unas 300 mil plantas que “transformarán la ciudad” con una imagen florida que será parte del rostro que se mostrará al turismo internacional.
Brugada reiteró el llamado al consumo local y pidió que las macetas que se vendan lleven la leyenda “producido en la Ciudad de México; consume local”, para que la ciudadanía identifique y apoye a las familias floricultoras de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta, Tlalpan y otras zonas productoras. La meta, dijo, es que la economía local vinculada a la floricultura se fortalezca y que se reconozca al Suelo de Conservación como “seguro de vida de la ciudad”.
Flores, identidad y paz: el mensaje político del festival
En su mensaje, Brugada resaltó la profunda relación cultural de la ciudad con las flores: desde los nombres propios y celebraciones con cempasúchil y nochebuena, hasta la filosofía náhuatl sintetizada en “Flor y Canto”, retomada por Miguel León-Portilla. Las flores, dijo, recuerdan que la población pertenece a una comunidad vinculada a la naturaleza y a la vida que “florece en colectivo”, al igual que las acciones comunitarias que sostienen al campo capitalino.
Desde la explanada engalanada con miles de plantas, la mandataria lanzó un mensaje internacional: “Desde la Ciudad de México decimos: no más guerra y sí a la paz”, evocando la frase juarista “el respeto al derecho ajeno es la paz”, y llamó a que las decisiones de las naciones se guíen por ese legado. Aprovechó también para reconocer a la presidenta Claudia Sheinbaum por la defensa de la soberanía nacional y reiterar que la ciudad apuesta por la vida, la producción del campo y la felicidad colectiva.
Un museo al aire libre: Flor del Futuro, Flor del Tiempo y el Núcleo de Agua
Como parte del festival, se instaló un museo interactivo al aire libre dividido en cinco estaciones, donde se explican la diversidad de flores de la ciudad, la importancia de los polinizadores y los usos medicinales, alimentarios y culturales de distintas especies. Técnicas y técnicos de la CORENADR y de la Secretaría del Medio Ambiente guían a las y los visitantes por módulos como la “Flor del Futuro”, donde se destaca a plantas nativas y a polinizadores, y se presenta un jardín en espiral que representa las 24 elevaciones de Tlalpan.
En la “Flor del Tiempo” se entrelazan especies como pensamiento, hortensias, rosas, clavelinas y orquídeas con significados emocionales —alegría, luto, abundancia, resiliencia, elegancia— mientras se muestra fauna del Suelo de Conservación, como el zacatuche, el tlacuache y aves locales, invitando a las personas a escribir y colgar en un árbol sus sentimientos sobre el recorrido. El Núcleo de Agua, por su parte, expone plantas acuáticas de la zona chinampera, como el tule, el nenúfar mexicano y alcatraces, además de un mapa de los mercados florícolas del Suelo de Conservación y una pieza de arte urbano inspirada en deidades ancestrales y en los alcatraces pintados por Diego Rivera y Frida Kahlo.
Productores en el centro: flores comestibles, biofábricas y herbolaria
El recorrido incluyó el llamado Túnel de las Flores, donde más de 50 productoras y productores de siete territorios exhiben su trabajo, desde suculentas, geranios, petunias y verbenas, hasta proyectos especializados en flores comestibles y pigmentos orgánicos. Productores de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta, Tlalpan y San Luis Tlaxialtemalco presentaron plantas cultivadas mediante procesos agroecológicos, biofábricas de fertilizantes sin agroquímicos y esquemas de producción que van “desde la germinación hasta la comercialización”.
Un proyecto de Tláhuac mostró flores deshidratadas y frescas para infusiones, postres, ensaladas y coctelería, además de condimentos y colorantes a base de betabel y cempasúchil, completamente inocuos y certificados como agroecológicos y orgánicos. También se destacaron usos medicinales tradicionales, como los pétalos de rosa con propiedades desinflamantes y asociados en la herbolaria mexicana a la apertura de “caminos del corazón”. Productoras chinamperas, algunas de cuarta generación, subrayaron el orgullo de su oficio y la importancia del turismo nacional e internacional que visita Xochimilco y los mercados de flores.
Altépetl, Noche de Primavera y una ciudad floricultora
La secretaria de Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza, subrayó que este año se alcanzó una producción de más de 7 millones de flores de diversas variedades en 60 hectáreas del Suelo de Conservación, sin contar la producción récord del año pasado: más de 6 millones de cempasúchiles y más de 2 millones de nochebuenas. Afirmó que incentivar la floricultura es clave para frenar el crecimiento de la mancha urbana, conservar el suelo, el agua y el oxígeno de la ciudad, y garantizar el futuro de la capital. Recordó la frase de una floricultora: “sin Suelo de Conservación, no hay suelo urbano”.
El programa social Altépetl fue reconocido como herramienta para defender las Zonas de Conservación: financia mejoras de parcelas, apertura de caminos rurales, infraestructura para la cosecha y logística, así como procesos de capacitación y tecnologías limpias. Según Brugada, 2025 fue el año con mayor producción de plantas en la Ciudad de México, con un incremento de 10 veces respecto a periodos anteriores, lo que consolida a la capital como entidad productora de plantas ornamentales.
En el ámbito cultural, la secretaria de Cultura, Ana Francis López, anunció que el festival se articula con la tradicional Noche de Primavera, que se extenderá a distintos territorios de la ciudad, incluyendo conciertos en el Centro Histórico, La Cañada y 15 escenarios más. En el Monumento a la Revolución se montará un escenario de rock clásico con agrupaciones como Kerigma, Cecilia Toussaint y Los Lobos, mientras que sobre Paseo de la Reforma se instalará una “calzada lumínica” de flores iluminadas, similar a la de Día de Muertos.
Teporingos gigantes y tapetes de maíz: arte y fauna nativa
Uno de los puntos más llamativos del recorrido fueron las esculturas monumentales de teporingos —conejos endémicos de la zona volcánica de la Ciudad de México— elaboradas con flores por el artista Mario Aguilar, de Iztacalco. Estas figuras buscan poner en alto la fauna nativa y, al mismo tiempo, dar la bienvenida a la primavera, convirtiéndose en un imán para que las familias se tomen fotografías y difundan el mensaje del festival.
En la misma explanada se montaron tapetes gigantes de semillas de maíz y olotes, realizados con apoyo de artistas provenientes de Huamantla, Tlaxcala, retomando una tradición de arte efímero que vincula al campo con las expresiones culturales urbanas. Entre flores, teporingos y tapetes, el Gobierno capitalino aspira a que más de 10 mil personas diarias visiten la feria, consuman productos locales y se apropien de un espacio que reúne naturaleza, cultura y un llamado a la paz.