– Esta fecha impulsa la práctica deportiva, los hábitos saludables y la difusión de los valores del Movimiento Olímpico en todo el mundo
Cada 23 de junio se celebra el Día Olímpico, una fecha que conmemora la fundación del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1894 y promueve la práctica del deporte, la actividad física y los valores olímpicos entre personas de todas las edades alrededor del mundo.
Esta celebración tiene como propósito inspirar a la población a adoptar estilos de vida saludables y reconocer al deporte como una poderosa herramienta para el desarrollo integral, la inclusión social, la educación y el bienestar de las comunidades.
La vida olímpica: una guía más allá de la competencia deportiva
En el marco de esta conmemoración, el director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Rommel Pacheco Marrufo, compartió una reflexión sobre el significado de representar a México en unos Juegos Olímpicos y sobre el impacto que los valores del olimpismo tienen en la formación integral de las personas.
“Ser olímpico es la más grande distinción que un atleta puede tener. Participar en unos Juegos Olímpicos, representar los valores del olimpismo y ver esos cinco aros que simbolizan la unión de los continentes es el reflejo de muchos años de trabajo, sacrificio y entrenamiento”, expresó.
Pacheco Marrufo señaló que una de sus mayores satisfacciones es contribuir para que nuevas generaciones tengan la oportunidad de cumplir el sueño olímpico y, eventualmente, convertirse en medallistas. Asimismo, subrayó que los valores olímpicos trascienden el ámbito deportivo y pueden aplicarse en todos los aspectos de la vida.
“Más rápido, más alto y más fuerte son principios que utilizamos todos los días. La disciplina, la perseverancia y la capacidad de levantarse después de una derrota son enseñanzas que sirven tanto en el deporte como en la familia, el trabajo y cualquier proyecto de vida”, afirmó.
Finalmente, expresó su orgullo por haber representado a México en cuatro Juegos Olímpicos y reiteró su compromiso de seguir fortaleciendo el deporte nacional desde la administración pública.
“Estoy muy agradecido por haber participado en cuatro Juegos Olímpicos. Hoy, desde la CONADE, mi objetivo es apoyar a más niñas, niños y jóvenes para que practiquen deporte y acompañar a nuestros mejores atletas en su camino hacia los Juegos Olímpicos, donde puedan representar dignamente a México y conquistar medallas para nuestro país”, concluyó.
Por su parte, el subdirector de Calidad para el Deporte de la CONADE, Luis Alberto Rivera Morales, recordó el camino que lo llevó a convertirse en atleta olímpico y compartió las enseñanzas que continúan guiando su vida personal y profesional. El exseleccionado nacional de atletismo y participante en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 destacó que el olimpismo representa una filosofía que trasciende la competencia.
“Ser olímpico para mí se resume en dos frases: si pasa por tu mente, pasa por tu vida e inspiremos una generación. Para ser olímpico tienes que visualizarlo y entregarte en mente, cuerpo y alma a ese objetivo. Además, ser olímpico no solamente representa asistir a unos Juegos Olímpicos, sino adoptar un estilo de vida que permita convertirse en ejemplo para las futuras generaciones”, expresó.
A su vez, el subdirector de Cultura Física de la CONADE, Oscar Soto Carrillo, compartió las experiencias que definieron su carrera deportiva y las enseñanzas que continúa aplicando en su labor diaria al servicio del deporte nacional. El exponente de pentatlón moderno y representante de México en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 aseguró que cada etapa de su trayectoria ha sido una inversión de vida.
“Siempre me gustó ver mi carrera deportiva como una inversión. Comencé en el deporte a los dos años y concluí mi trayectoria competitiva a los 28; es decir, dediqué prácticamente toda mi vida al deporte. Fueron muchos años de trabajo, pero los valoro profundamente y volvería a vivir cada uno de ellos”, afirmó.
Asimismo, el director del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), Jahir Ocampo Marroquín, compartió las experiencias, desafíos y aprendizajes que marcaron su trayectoria como atleta de alto rendimiento y lo llevaron a representar a México en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Para el exseleccionado nacional de clavados, alcanzar la máxima justa deportiva representa la culminación de años de esfuerzo, disciplina y perseverancia.
“Fueron muchísimos años de trabajo para poder llegar a unos Juegos Olímpicos, pero lo que más recuerdo es la tranquilidad y felicidad que sentía antes de competir. Poder voltear a las gradas y ver a mis padres, a mi hermano y a mis tíos ahí presentes fue algo muy especial. Para mí ya era un gran logro, porque también estaba cumpliendo el sueño de mi familia”, señaló.
Las experiencias compartidas por los exolímpicos que hoy forman parte de la estructura directiva de la CONADE reflejan cómo los valores del Movimiento Olímpico trascienden la competencia deportiva y permanecen como una guía para la vida.
Disciplina, perseverancia, respeto, excelencia y solidaridad son principios que continúan inspirando a las nuevas generaciones de deportistas mexicanos y fortalecen la cultura física y el deporte en nuestro país.