La Presidenta de México, describió su encuentro con el artista
En un contexto donde se cuestiona con frecuencia el papel de la política en la vida pública, a la presidenta Claudia Sheinbaum se le planteó qué significa que una voz artística tan respetada como Joan Manuel Serrat hable de su trabajo con admiración y lo califique de “fantástico”.
La interrogante también planteaba si la cultura y la política pueden encontrarse en un mismo camino para construir un país más justo y cercano a la gente. Frente a la pregunta, la presidenta respondió apelando a la memoria generacional y a la carga afectiva de la música de Serrat: “Uy, imagínense. Nosotros que crecimos oyendo a Joan Manuel Serrat, pues es mucha emoción. Mucha, mucha emoción.”
La presidenta Sheinbaum relató que el encuentro con el cantautor fue inesperado: “yo no sabía que iba a estar ahí. Entonces iba saludando y la última persona que saludo es Joan Manuel Serrat. Entonces me sorprendí, lo abracé.”
En su respuesta, la mandataria dejó ver que la presencia de Serrat no solo tiene un valor simbólico en términos culturales, sino también un peso emocional en su propia biografía política, marcada por canciones que acompañaron procesos de lucha democrática.
Serrat, la lucha contra el fascismo
y la tradición de asilo en México
Sheinbaum Pardo subrayó la dimensión política de la trayectoria del cantautor catalán: “Tenemos mucha admiración por su canto, y por lo que representó durante tanto tiempo de lucha contra el fascismo y el franquismo.”
Al mencionarlo, la Presidenta lo ubicó como referente de resistencia frente a regímenes autoritarios, una figura con la que se identifican amplios sectores progresistas en México y América Latina.
La mandataria también recuperó la memoria histórica del país como refugio de perseguidos políticos “él pues tuvo mucho tiempo de su vida en México, en esta visión de México que nunca se perdió de asilo a muchos perseguidos por distintas razones. Muchos exilados sudamericanos, bueno, desde la República Española y entre ellos Joan Manuel Serrat, aunque él regresaba también a España”
Con ello, conectó la figura de Serrat con una política de Estado de larga data: el asilo como herramienta diplomática y humanitaria, que ha marcado el papel de México en la región.
Al final de su respuesta, Sheinbaum evocó una de las imágenes más reconocibles asociadas a Serrat y a la poesía de Antonio Machado: “pero nosotros crecimos haciendo camino al andar.”
Esa frase cierra su declaración con una lectura política en clave generacional: una formación marcada por la música de protesta, la defensa de la democracia y la convicción de que los procesos de cambio se construyen paso a paso, “al andar”.