Manuel Mijares, una de las voces más representativas del pop en español, llega a sus 40 años de carrera con un proyecto que busca honrar su legado y, al mismo tiempo, abrir nuevas rutas artísticas. El concierto sinfónico que ofrecerá el próximo 26 de marzo de 2026 en el Auditorio Nacional no será solo un repaso de sus éxitos, sino un ejercicio de reinvención que lo coloca en un formato distinto, exigente y profundamente emotivo.
El cantante, conocido por temas como “El privilegio de amar”, “Bella” y “Soldado del amor”, ha construido un repertorio que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sus canciones han acompañado bodas, serenatas, programas de televisión, telenovelas y momentos íntimos de millones de personas en México y América Latina. Por eso, el anuncio de un festejo sinfónico por sus cuatro décadas de carrera encuentra a un público dispuesto a reencontrarse con esos himnos en una versión totalmente renovada.
De acuerdo con la información difundida por OCESA y por distintos medios de comunicación, el espectáculo lleva por título “Mijares Sinfónico” y forma parte de una agenda conmemorativa que abarca no solo la Ciudad de México, sino también una gira por diversas entidades del país. La fecha del 26 de marzo en el llamado “Coloso de Reforma” será el eje de una celebración que combina nostalgia, virtuosismo orquestal y el deseo del intérprete de seguirse poniendo a prueba frente a su público.
El reto de lo sinfónico
Aunque Mijares ha pisado los escenarios más importantes del país y del extranjero, este formato representa un desafío particular. El propio cantante lo ha reconocido: cantar con una orquesta implica renunciar a la comodidad del esquema pop tradicional y someterse a la exactitud del lenguaje sinfónico.
“Es súper importante porque esto es un sinfónico y es un reto importante. No estás acostumbrado a tantos músicos… tú tienes que seguirlos a ellos, no te puedes equivocar”, explicó en conferencia de prensa al hablar sobre la preparación que requiere este concierto.
La dinámica de una orquesta exige precisión absoluta: cada entrada, cada pausa y cada matiz deben estar perfectamente sincronizados. Para un cantante acostumbrado a dirigir el ritmo de su banda, adaptarse a la estructura de una sinfónica implica disciplina y humildad. “No es fácil. Es fácil para quienes se dedican a la orquesta sinfónica, pero para nosotros implica una preparación diferente y mucho compromiso”, añadió el intérprete, subrayando que esta vez su voz se integrará como un instrumento más dentro de un engranaje de decenas de músicos.
El concierto, sin embargo, no se plantea solo como una demostración de virtuosismo técnico, sino como una experiencia emotiva. Las nuevas versiones orquestales de sus temas buscan resaltar matices que en los arreglos originales quedaban en segundo plano: secciones de cuerdas que amplifican la carga dramática de las letras, metales que subrayan los clímax de cada balada y coros que envuelven al público en atmósferas cinematográficas.
Diez años de una
historia sinfónica
La relación de Mijares con el formato sinfónico no es nueva. En 2014 ofreció un concierto acompañado por orquesta en el Palacio de Bellas Artes, como parte de las celebraciones por sus 30 años de trayectoria. Esa experiencia quedó plasmada en el álbum “Sinfónico desde el Palacio de Bellas Artes”, lanzado en 2016, donde el artista reinterpretó algunos de sus mayores éxitos con arreglos para más de 45 músicos.
Aquel proyecto se convirtió en un parteaguas: “Mijares Sinfónico” dejó de ser un experimento aislado para convertirse en una faceta constante de su carrera. A partir de entonces, el cantante desarrolló una gira con este formato que lo llevó a distintos recintos del país y del extranjero, y que hoy cumple una década de vida.
El concierto del 26 de marzo en el Auditorio Nacional, por tanto, celebra dos aniversarios simultáneos: los 40 años de carrera de Mijares y los 10 años del concepto sinfónico que redefinió su manera de presentarse en vivo. Esta doble efeméride responde a una lógica clara: si Bellas Artes fue el escenario donde consolidó su primera gran etapa de madurez artística, el Auditorio Nacional será el espacio para refrendar su vigencia y su capacidad de conectar con nuevas generaciones.
En 2025, el proyecto dio un paso más con el estreno de “Mijares Sinfónico: Celebra el Amor”, una experiencia cinematográfica grabada en la Hacienda Sotoluca y proyectada en salas de cine de todo el país. La película acercó el formato sinfónico a quienes no habían podido verlo en vivo y sirvió como antesala de esta nueva etapa. El éxito de esa producción audiovisual confirmó que existía un público dispuesto a seguir explorando esta faceta del cantante.
Un repertorio
que marcó época
Para comprender el peso simbólico de este concierto, es necesario volver al origen. José Manuel Mijares Morán nació el 7 de febrero de 1958 en la Ciudad de México y dio sus primeros pasos profesionales en 1981, cuando se presentó en el festival Valores Juveniles, donde interpretó el tema “Soñador”. Aquel primer contacto con la industria fue el comienzo de una carrera que muy pronto se trasladó a escenarios internacionales.
Tras una etapa en la que cantó en clubes nocturnos de Japón y formó parte del coro de Emmanuel, Mijares lanzó en 1986 su primer álbum como solista, que contenía temas como “Bella”, “Siempre” y la propia “Soñador”. El disco tuvo un éxito inmediato, alcanzó múltiples certificaciones y lo posicionó como una de las nuevas voces centrales del pop en español de los años 80.
A lo largo de esa década y de los años 90, álbumes como “Amor y rock and roll”, “Uno entre mil”, “Un hombre discreto” y “Que nada nos separe” consolidaron su presencia en la radio de México, España y varios países de América Latina. Canciones como “Soldado del amor”, “Baño de mujeres”, “Para amarnos más” y “Si me tenías” se convirtieron en clásicos que todavía hoy forman parte de sus conciertos y de las listas de reproducción de varias generaciones.
Según recuentos recientes de medios como El Universal, Mijares acumula alrededor de 33 discos publicados entre álbumes de estudio, en vivo y recopilatorios, además de una larga lista de colaboraciones. Pero más allá de la cantidad, lo que distingue a su trayectoria es la manera en que se ha adaptado a los cambios de la industria: ha incursionado en revisiones de clásicos románticos (“Vivir así”), en proyectos conceptuales, en duetos con artistas de distintas épocas y en formatos de espectáculo que combinan música y narrativa visual.
Colaboraciones que
refrescan su propuesta
El concierto del Auditorio Nacional no solo será un viaje por su repertorio, sino también una oportunidad para escuchar nuevas colaboraciones. Entre las más llamativas se encuentra la participación del rockero Álex Lora, líder de El Tri, con quien Mijares prepara un tema inédito que fungirá como primer sencillo de su próximo álbum de estudio.
De acuerdo con lo declarado por el propio cantante, la idea es que esta pieza forme parte tanto de su nuevo material discográfico como del espectáculo sinfónico, en un cruce de estilos que promete sorprender al público al juntar la potencia del rock urbano con la elegancia de la orquesta.
Esta colaboración se suma a una etapa reciente marcada por duetos con exponentes de distintos géneros y generaciones, una estrategia que le ha permitido mantenerse vigente en un mercado cada vez más fragmentado. En años anteriores, Mijares ha grabado con figuras como Emmanuel, Lucero, Yuri o Rocío Banquells, además de participar en proyectos colectivos que recrean clásicos del pop latino. Hoy, lejos de cerrarse a las nuevas corrientes, el “Soldado del Amor” insiste en tender puentes entre su estilo y las sensibilidades musicales de artistas más jóvenes.
La inclusión de invitados especiales en el concierto sinfónico refleja la intención del cantante de renovar su propuesta sin perder la esencia que lo ha caracterizado desde los años 80. En distintas entrevistas ha subrayado que lo importante es “seguir aprendiendo” y no dar por sentado el cariño del público, incluso después de décadas de éxito.
Cuatro décadas de
música y aprendizaje
Si se toma como punto de partida el lanzamiento de su primer disco en 1986, los 40 años que hoy celebra Mijares condensan la historia reciente de la balada y el pop romántico en español. En ese lapso ha visto transformarse la industria: del vinil al casete, del CD al streaming y de los grandes presupuestos discográficos a la lógica de los sencillos digitales. Sin embargo, su presencia en escenarios y listas de reproducción se ha mantenido constante.
La clave, ha dicho en entrevistas recientes, está en no abandonar el oficio ni al público. El Universal recoge una reflexión suya que resume esta filosofía: “Siempre trato de encontrar nuevas herramientas, nuevas formas de cantar. Nunca puedes pensar que ya lo sabes todo. En cada concierto hay oportunidad de mejorar”. Esa actitud explica por qué, en lugar de conformarse con repetir fórmulas, decidió conmemorar su aniversario número 40 con un formato que lo obliga a estudiar de nuevo cada canción.
Su trayectoria incluye duetos memorables con Lucero —con quien estuvo casado de 1997 a 2011—, participaciones en telenovelas emblemáticas mediante temas de entrada y cierre, así como incursiones en el cine y en proyectos televisivos especiales. A lo largo de los años, su voz ha sido referencia de profesionalismo en una industria donde la permanencia suele ser la excepción.
Vigencia y legado cultural
Más allá de los números, Mijares se ha convertido en un símbolo de constancia y profesionalismo en la música mexicana. Su timbre potente pero cálido, su dicción clara y su capacidad para sostener largas frases han sido destacados por críticos y colegas. Para muchos oyentes, su forma de interpretar baladas románticas se asocia con una idea de amor intenso pero elegante, alejada del dramatismo estridente o del cinismo que domina parte de la música actual.
El concierto sinfónico del 26 de marzo será una oportunidad para que nuevas generaciones lo descubran en un formato distinto, mientras sus seguidores de siempre reviven la emoción de sus clásicos en versiones expandidas. La orquesta, lejos de ser un mero adorno, funciona como un marco que resalta la madurez vocal que el cantante ha alcanzado después de cuatro décadas de carrera.
La celebración de sus 40 años no es solo un homenaje a su biografía artística, sino también un recordatorio del papel que la música juega en la memoria colectiva. Así como sus canciones han acompañado historias personales, este concierto se perfila como un momento en el que miles de personas compartirán, en tiempo real, una experiencia sonora construida a partir de esos recuerdos.
Con “Mijares Sinfónico”, el “Soldado del Amor” confirma que la reinvención es posible incluso cuando se es ya una figura consagrada. En un contexto donde los artistas suelen apostar por la inmediatez, la decisión de trabajar con una orquesta, de montar arreglos complejos y de asumir la disciplina que exige este formato habla de un compromiso profundo con su oficio. “Nada es eterno”, ha admitido en más de una ocasión, consciente de que cada escenario es una oportunidad única.
El próximo 26 de marzo, en el Auditorio Nacional, esa oportunidad se traducirá en una noche que promete quedar registrada como uno de los capítulos más significativos en la historia reciente de la música popular mexicana. Para Mijares será la confirmación de que, después de 40 años, sigue siendo —como en aquella primera canción— un soñador; para el público, la ocasión de cantar, recordar y celebrar junto a una de las voces más queridas del país.
Pies de foto
Manuel Mijares celebrará sus 40 años de carrera con un concierto sinfónico en el Auditorio Nacional.
El “Soldado del Amor” se enfrentará al reto de integrarse a una orquesta completa.
Mijares adelantó que Álex Lora será uno de los invitados especiales en esta velada histórica.
El Auditorio Nacional, recinto emblemático de la cultura mexicana, será el escenario de esta celebración.
Con cuatro décadas de trayectoria, Mijares reafirma su vigencia y disposición para seguir aprendiendo.