El intérprete reunió a más de 10 mil asistentes en un espectáculo que mezcló amistad y talento en el Auditorio Nacional
Manuel Mijares confirmó una vez más por qué su voz sigue siendo símbolo de la balada mexicana. El Auditorio Nacional fue testigo de la celebración por sus cuatro décadas de trayectoria, una gala sinfónica donde el “Soldado del amor” compartió su historia en compañía de una orquesta, amigos entrañables y un público que lo ovacionó de principio a fin.
La jornada inició con un cóctel para medios, donde el artista agradeció el apoyo de la prensa durante su carrera y reflexionó sobre los retos de mantenerse vigente. “Lo mejor de estos años ha sido seguir teniendo buena aceptación del público… también lo más difícil, porque no puedes controlar qué disco les va a gustar”, dijo con humor, anticipando el tono cercano que dominaría la noche.
Ya dentro del recinto, las luces se atenuaron antes de que la Orquesta Sinfónica Golden, bajo la dirección del maestro Roberto Moreno, marcara la obertura con una mezcla de temas emblemáticos. Mijares apareció sobre una plataforma central al ritmo de Si me enamoro, levantando al público que colmó el Auditorio con más de 10 mil personas.
A lo largo del concierto repasó éxitos como Nube azul, Poco a poco y Baño de mujeres, combinándolos con momentos especiales al piano y homenajes a figuras como José José y Silvio Rodríguez. “Esta canción es un tributo a mi compañero de escenarios”, comentó antes de interpretar Al final, envuelto por el sonido de cuerdas y aplausos.
Casi al cierre, Mijares invitó a Yuri, con quien protagonizó un divertido intercambio de anécdotas sobre sus inicios y bromas personales. La dupla regaló una versión vibrante de Acompáñame, seguida por un público de pie, movido por la conexión genuina entre ambos artistas. “Eres uno entre mil”, le dijo la veracruzana, resumiendo el sentimiento del auditorio.
La noche sinfónica de Mijares no solo celebró cuatro décadas de éxitos, sino también una carrera construida sobre lealtad, amor y permanencia. Su voz, fiel al romanticismo que lo caracteriza, sigue conectando generaciones y consolidando su estatus como uno de los grandes intérpretes de México.